Por qué Vecinar
El agua no avisa
Eran las seis y media de la mañana cuando sonó el primer mensaje.
- ¿Alguien ha bajado al garaje?
- Hay agua por todas partes 😱
- Mi coche tiene el agua por las llantas
- ¿Llamamos a los bomberos?
- Ya he llamado yo
- Yo también
A las siete el grupo de WhatsApp de la comunidad tenía más de doscientos mensajes sin leer. Fotos borrosas de coches. Un vídeo de alguien chapoteando con las zapatillas empapadas entre las plazas. Audios de dos minutos. Emojis de horror.
El agua seguía entrando.
Habíamos comprado un piso de obra nueva. Un edificio recién estrenado, con olor a pintura y la ilusión de empezar de cero. Nadie se imagina que el primer gran recuerdo de su comunidad va a ser una inundación en el garaje.
Y lo peor no fue el agua.
Un administrador que no administraba
Desde el primer día la promotora nos asignó un administrador de fincas. No lo elegimos. Venía con el edificio, como los grifos o el buzón.
Pedíamos las actas y no llegaban. Pedíamos los contratos de mantenimiento, los planos, las garantías de la obra, las pólizas del seguro… y nada. O llegaba tarde, incompleto, en un PDF escaneado torcido. Cada petición era una pelea.
Al final hicimos lo que hacen tantas comunidades: votamos cambiar de administrador. Y el antiguo no quiso entregar la documentación. Todo lo que era nuestro estaba en su ordenador, en su correo, en sus carpetas.
La memoria de nuestra comunidad no nos pertenecía.
En medio de ese traspaso, con un administrador saliendo a regañadientes y otro entrando a ciegas, se inundó el garaje.
El caos tiene forma de grupo de WhatsApp
¿Quién tenía el contacto de la empresa de las bombas de achique? Nadie. ¿Dónde estaba la póliza del seguro? En manos del administrador anterior. ¿Qué vecinos tenían coches afectados? Había que leerse cuatrocientos mensajes para averiguarlo.
¿Las fotos para el perito? Repartidas por veinte móviles, comprimidas, sin fecha clara, mezcladas con stickers y con alguien preguntando si mañana pasaba el camión de la basura. El nuevo administrador acabó pidiendo, uno a uno, que le reenviáramos las fotos por correo. Algunas se perdieron.
WhatsApp es para hablar, no para gestionar.
Los datos son de la comunidad
De esa experiencia nació Vecinar, con una idea muy sencilla:
El administrador puede cambiar. La información de la comunidad tiene que quedarse.
Vecinar es un espacio que pertenece a la comunidad de vecinos, no al administrador de turno. Ahí viven los documentos, las actas, los contratos y el historial de incidencias. Cuando cambias de administrador, no tienes que suplicar que te devuelvan nada: le das acceso al nuevo, se lo quitas al anterior, y la comunidad sigue con toda su historia intacta.
Y si vuelve a entrar agua en el garaje, la incidencia tendrá su sitio. Las fotos irán todas al mismo lugar, con su fecha. El grupo de WhatsApp podrá seguir haciendo lo que mejor hace: avisar de que pasa el camión de la basura.
Porque una comunidad no es un administrador. Es la gente que vive en ella.